Eso, sigue riendo; como si fuese tan gracioso
todo este sufrimiento.
Sufrimiento amargo.
Algunas veces llego a creer que te odio,
otras veces pienso que te extraño,
otras veces me resigno,
y otras veces te busco con desesperación.
Pero las pocas veces que te he olvidado,
cariño desgraciado,
vuelves a aparecer en mis sueños
derrumbando todo muro de concreto,
derrumbando toda la paz,
devorando la tranquilidad
de mi “pequeño” abismo.

Una persona, como cualquiera.  (via de-rulos-ilogicos)

Tiemblo, amigo mío, por ese amor 
que hierve en mí y con el que no sé qué hacer. 
Tiemblo con las miles de caricias 
hechas con la imaginación 
y nunca consumadas. 
Tiemblo por si olvido algún día su voz, 
sus labios, el almizcle de su piel. 
Tiemblo, y luego me digo que 
todo ha terminado. 
Hace demasiado tiempo que estamos lejos…

Antoine B Daniel- El oro de Cuzco.